Sin embargo estoy aquí. Vivo en Inglaterra, en uno de los barrios más pobres de la ciudad, en una casa que se cae a trozos, junto a mi madre y mis cinco hermanos y hermanas. Yo no conocí a mi padre, por lo tanto mis hermanos tampoco pese a que yo soy la mayor de los seis, cosa que también tuvo malas consecuencias. He estado trabajando desde los diez años junto a mi madre, buscando trabajo, pidiendo por las calles, mal viviendo…
Cuando yo cumplí los quince años, los de los servicios sociales nos encontraron y nos llevaron a un orfanato donde poco a poco fui viendo como se iban llevando a mis hermanos y hermanas y nos iban separando. Tampoco volví a ver a mi madre. Al cumplir los dieciséis me echaron del orfanato donde vivía y tuve que buscarme la vida para sobrevivir en las frías y mugrientas calles de Inglaterra. Hice lo posible para conseguir un trabajo, pero nadie quería a una niña desamparada, mugrienta y sin estudios.
Cada día pensaba en mis hermanos, en la suerte que tuvieron en ser los pequeños y haber tenido unos mínimos estudios que les proporcionó la escuela pública del barrio. En la suerte que tuvieron en ser los elegidos por la gente que iba a visitar el orfanato. En como y donde estaría mi madre y si me vendría a recoger algún día.
Los días pasaban y yo no encontraba trabajo, y no tenia ni comida ni dinero. Notaba como me estaba quedando sin fuerzas. En ese preciso instante una chica unos años más joven que yo se acercó y me trajo un gran trozo de pan y un billete de cinco euros. Alcé la mirada cansada de no dormir y… Esa chica, me sonaba muchísimo, era mi hermana Emily. Ella al mirarme no acabó de reconocerme pero a los cinco minutos de cruzarnos las miradas se dio cuenta de quien era. Ella fue corriendo a decírselo a sus nuevos padres adoptivos que la estaban esperando en un puesto de verdura. Ellos volvieron corriendo a buscarme, me llevaron a su casa donde me limpiaron, me alimentaron y me dieron ropa nueva, me ofrecieron una nueva oportunidad.
Ahora unos años después soy feliz. No había empezado a vivir la vida hasta el día que me encontraron tirada en una calle y me llevaron a su casa. Se lo debo todo a ellos.

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